Pouf o cojín de lavanda bordado: el objeto que colocas y del que ya no te puedes desprender.

Hay objetos que adquieres por una razón práctica y que terminan por ser indispensables para la atmósfera de una estancia. El pouf o el cojín de lavanda bordado es uno de ellos.

Al principio, lo colocas por su fragancia. La lavanda ecológica desprende un olor suave y persistente que transforma en silencio el aire de un dormitorio o de un salón. No necesitas spray  ni añadir aceite esencial de lavanda: solo la flor, encerrada en un cojín de tela e hilo.

Y luego te das cuenta de él. Porque un pouf Coeur de Broderie no es un saquito discreto que metes en un cajón. Es una pieza de tamaño generoso, bordada con una densidad de detalles que le da una presencia real. Los colores se eligen para armonizar con la decoración de una estancia, y los motivos se confeccionan con el cuidado que se le dedica a una obra textil.

Lo mueves. Lo pruebas en la cómoda, luego en la mesita de noche o en la cama entre los cojines, y luego en el salón. Y una vez que ha encontrado su lugar, ya no lo quitas más.

Es el objeto del que no sabías que necesitabas y del que ya no puedes imaginarte sin tener. Aquel que los invitados notan y del que preguntan el origen. Aquel que muestras con un poco de orgullo.

En Coeur de Broderie, los poufs y cojines de lavanda se encuentran en varios colores y cada uno tiene su personalidad. Están disponibles en la tienda como creaciones únicas, y algunos modelos se pueden hacer a medida para adaptarse exactamente a la decoración de tu estancia o al espacio de la persona a la que quieras regalarlos.

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