Un día en el taller: de la lavanda cruda a la pieza terminada.
Una creación Coeur de Broderie no nace en pocos minutos. Se va construyendo paso a paso, con una atención constante a cada detalle. Aquí tienes, en unas pocas explicaciones, lo que esto supone concretamente.
Todo empieza por la tela. Se elige por su material, su color y su capacidad para retener el hilo. Cada colección tiene sus propias referencias, obtenidas de proveedores franceses seleccionados con esmero. La tela se corta y se prepara — el motivo a bordar se dibuja a mano — luego se tiende en el bastidor o el aro para bordar. Luego viene la elección de los hilos y los materiales. Y luego el corazón del trabajo: el bordado... el momento más largo, más exigente, pero también más satisfactorio. Cada punto se coloca a mano, cada perla, cada lentejuela...
Según la complejidad del motivo y el tamaño de la pieza, este trabajo puede tardar varias horas, a veces varios días. No hay atajos posibles: el tiempo y la paciencia están en juego en el entusiasmo de una creación que cobra forma.
Una vez terminado el bordado, se da forma a la pieza: las distintas partes se cosen juntas, los acabados se revisan... Es la etapa en la que realmente se ve a la pieza cobrar vida.
Luego viene la lavanda, para las creaciones de la colección "lavanda". Se introduce con cuidado en el interior, en una cantidad siempre generosa y suficiente para que su perfume esté presente sin ser invasivo. El producto se cierra y se ajusta... yo lo reviso por todas las costuras.
Y ahí está ese momento — breve pero real — de una satisfacción tan grande: el de tener en las manos algo que no existía unas horas o unos días antes; una idea que solo estaba escrita en un cuaderno. Algo bonito, hecho a mano con mucho compromiso y corazón, listo para ser regalado o para encontrar su lugar en un hogar.
Por eso este trabajo vale la pena.