Cinco formas de integrar los saquitos de lavanda en tu decoración.
Hay algo profundamente reconfortante en una casa que huele a lavanda. Esta fragancia delicada, a la vez suave y vivificante, evoca Provenza, los veranos tranquilos y los armarios ordenados con esmero. Y si además la fragancia viene de un saquito cosido a mano y bordado con amor, entonces es toda la atmósfera de la habitación la que se ve transformada.
Los saquitos de lavanda no están reservados solo para los cajones y los armarios. Aquí tienes 5 formas de incluirlos en tu decoración cotidiana.
1- Colgados de las manijas de las puertas: Un saquito deslizado en una manija de puerta aporta un toque campestre instantáneo. Un precioso tejido de lino natural o un algodón de calidad bellamente bordado, incluso personalizado, y déjalo balancearse suavemente cada vez que pasas.
2- Colocados en una cesta en el baño: Coloca varios saquitos combinados en una cesta de mimbre. Además de oler bien, absorben ligeramente la humedad ambiental. Un detalle decorativo que también actúa como cuidado natural.
3- Deslizados en un ramo seco: Los saquitos de lavanda se integran maravillosamente en las composiciones florales secas. Combínalos con gipsofilo o ramas de eucalipto, por ejemplo, y obtendrás un ramo decorativo que perfumará durante muchos meses.
4- Colgados en los respaldos de las sillas: En el comedor o en un rincón de lectura, un saquito de lavanda con un precioso pompon atado con una cinta en el respaldo de una silla, crea una atmósfera suave y cuidada. Un detalle discreto, pero que se aprecia con placer.
5- Colocados en las almohadas o en la mesita de noche: Dos saquitos de lavanda colocados en las almohadas de una cama bien arreglada, dan un aire de hotel de encanto a tu habitación. La fragancia también favorece la relajación y un sueño más sereno.
Lo que hace que estas ideas sean tan encantadoras es su simplicidad. No hay que reordenar todo: unos pocos saquitos colocados en el lugar adecuado son suficientes para cambiar la atmósfera de una habitación, para hacerla más suave, más acogedora y más personal.
En Cœur de Broderie, yo creo que un tejido de calidad y unos hilos excepcionales pueden convertirse en algo bello, personal y generoso.